Saluda de la Hermana Mayor

Carmen Belén Oya Gutiérrez

Queridos hermanos de la Amargura.

Antes que nada, me vais a permitir, mostrar mis condolencias y mi recuerdo y el de la nueva Junta de Gobierno para todos los Hermanos fallecidos a causa de la pandemia y a sus familiares, teniendo la certeza que estarán gozando del descanso eterno en presencia de nuestros Sagrados Titulares. Así mismo, quisiera transmitir nuestro deseo de una pronta y buena recuperación a los que aún siguen enfermos de Covid-19. Por último, pedir encarecidamente, que sigamos manteniéndonos lo más alerta posible puesto que la pandemia aún no ha acabado.

Es para mí un inmenso honor y un verdadero placer el poder dirigirme a todos mis hermanos en la fe como vuestra nueva Hermana Mayor. Pero, a su vez, es una grandísima responsabilidad que espero y deseo poder llevar a cabo de la mejor manera posible, devolviendo así la inmensa confianza puesta en mi humilde persona antes, durante y después del proceso electoral. Por lo tanto, lo único que si os puedo prometer es que todo lo que haga será para mayor gloria de nuestra muy querida Hermandad y siempre lo haré desde y con el corazón, ya que “al amor, sólo con amor se paga”.

Tras ser elegida mayoritariamente por todos los hermanos que masivamente fueron a ejercer su obligación y su derecho al voto, así como por Nuestros Sagrados Titulares, sí, digo bien, por Nuestro Señor de la Pasión Despojado de sus Vestiduras y por nuestra Madre y Reina, la Santísima Virgen de la Amargura, porque Ellos son los que nos eligen para ser instrumentos suyos en la nueva Evangelización.

Pues bien, desde el primer segundo, tuve muy claro que quería una Hermandad abierta y cercana a sus hermanos y poder darles la oportunidad a otros hermanos de participar activamente en esta nueva andadura que comenzó el pasado 7 de julio (día que quedará grabado eternamente en mi corazón).

El centro de interés y los pilares fundamentales donde se apoyará nuestra nueva legislatura serán, como no puede ni debe ser de otro modo, la CARIDAD, la FORMACIÓN y el CULTO, para así poder manifestar públicamente nuestra verdadera fe en AQUEL que nos amó primero y nos instó a que nos amáramos los unos a los otros. Así pues, ya que
María nos pidió que hiciéramos lo que Él nos diga, vamos a amarnos fraternalmente.

Nos ha tocado vivir momentos muy duros y difíciles, donde nuestra fe ha podido verse dañada y debilitada y es por ello por lo que debemos mantenernos más unidos que nunca y llenarnos de valentía y esperanza para afrontar y superar cualquier obstáculo que se presente en nuestro peregrinar por esta vida, sabiendo que no caminamos solos.

Y como dicen que es de bien nacidos ser agradecidos, no quiero dejar pasar esta oportunidad que se me brinda para AGRADECER públicamente a todos y cada uno de mis antecesores en el cargo, así como a sus respetivas Juntas de Gobierno, todo su esfuerzo y dedicación para construir, desde la nada, una grandísima Hermandad y habernos
transmitido este maravilloso legado. Ahora nos tocará a nosotros trabajar con el mismo tesón para dejarlo a las generaciones venideras.

Gracias de corazón por habernos enseñado a madurar en la fe y en la vida en Hermandad, Hermandad que ya está muy próxima a cumplir su XXV ANIVERSARIO FUNDACIONAL que esperemos poder celebrar con todos los honores y toda la pasión y alegría que merece tan importante efeméride para los cofrades y/o devotos de la Hermandad de la Amargura.

Ya sólo me queda pedir vuestro apoyo más incondicional al grupo humano que forma la nueva Junta de Gobierno y sus colaboradores que, tan generosamente, han decidido aceptar mi propuesta y se han puesto a trabajar desde el primer minuto de manera incansable, humilde y desinteresadamente por y para servir a nuestra Hermandad y, por ende, a nuestros Hermanos. Y me refiero en todo momento con el posesivo “nuestro/a” porque “siendo hermanos, todos debemos rezar no solamente por nosotros mismos, sino por todos los demás”.

Sin más, me despido quedando a vuestra entera disposición, confiando en Nuestra Madre y Reina de la Amargura, sabiendo que de sus benditas manos llegaremos a Nuestro Señor de la Pasión Despojado de sus Vestiduras.

CARMEN BELÉN OYA GUTIERREZ

Hermana Mayor de la Hermandad de la Amargura