Oración

A María Santísima de la Amargura Madre de la Iglesia

Oración de los cinco lunes

"Madre Santísima y Reina de la Amargura, bajo tu amparo me acojo, bajo tu mano me cobijo sabiendo 
que eres Madre de Dios y Madre Nuestra, 
reconociendo que eres Virgen de sin igual belleza, 
ante Ti me postro consagrándome a tu Inmaculado Corazón y confiando en tus manos mi vida entera, suplicando a tu dulzura y Misericordia infinita.

Por la Amargura que padeciste cuando al pie de la 
Cruz Redentora, contemplaste la agonía de Tu 
Divino Hijo, por nuestra salvación, te pido 
Mediadora Universal que como Madre de la Iglesia 
y Reina de nuestras almas, me concedas de 
Nuestro Señor Jesucristo la gracia que te pido 
y por la que te dedico estos cinco lunes."

(Pídase la gracia que se desee alcanzar)
Padre Nuestro, Ave María y Gloria

Santa María de la Amargura,
Ruega por nosotros.

Himno a la Reina de la Amargura

Dios te Salve Amargura,
llena de gracia divina.
Tu hermandad está contigo
por ser la guía del camino.

Dios te salve Amargura,
Aurora de la mañana
que regalaste al mundo
la luz de tus entrañas.

Y Jaén se hace palio de hermosura
ante Ti gloria del Salvador,
cuando reinas cada Lunes Santo
tras tu Hijo Despojado de amor.

Y a Ti Dios te ha colmado de dulzura,
rosa temprana de la pasión,
y es tu rostro la luz del alba
que nos lleva hasta nuestro redentor.

!Reina Coronada de la Pasión!
!Te cantamos rendidos a tus pies!
Salve Madre de la Amargura

Dios te salve, Reina y Soberana
vida, dulzura y esperanza,
del que en El Salvador te aclama.

Salve, Espejo de Pureza
de estos hijos de Eva,
que te rezan con fe sincera
A ti, ¡oh! Madre suspiramos,
los que sufren en la tierra.

Salve Amargura, Madre de la Iglesia,
vuelve a nosotros tu mirada,
que nos lleve hasta Jesús;
Bendito Fruto del Sagrario
que está tierra quiso dar,
al Despojado más amado.

Dios te salve, Reina y Soberana
vida, dulzura y esperanza,
del que en El Salvador te aclama.

Salve Señora, Abogada nuestra,
ruega a Dios por nosotros;
para que logremos alcanzar
la Gloria de su Santo Reino.
La Gloria de su Santo Reino.

Amén.
Ángelus

V. El ángel del Señor anunció a María.
R. Y concibió del Espíritu Santo.
(Ave María)

V. He aquí la esclava del Señor.
R. Hágase en mí según tu palabra.
(Ave María)

V. El Verbo se hizo carne.
R. Y habitó entre nosotros.

(Ave María)

V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

V. Oremos:
Te pedimos, Señor, infundas tu gracia en nuestras mentes, para que los que hemos conocido por el mensaje del ángel el misterio de la encarnación de tu Hijo, seamos conducidos a la gloria de la resurrección,
por los méritos de su cruz y pasión.
Por el mismo Cristo nuestro Señor.

Amén.
(Gloria)

A Nuestro Padre Jesús de la Pasión Despojado

Señor Jesucristo: que en la Calvario fuiste Despojado
de Tus vestiduras, y ya anteriormente en Belén quisiste despojarte de 
tu rango Divino para poder compartir nuestra historia humana, 
haciéndote como un hombre cualquiera y enseñándonos, que ese camino de amor aunque estrecho, es e único que lleva a la Gloria.

Te pedimos llegar a descubrir el valor del desprendimiento de las 
cosas que nos hacen perder la paz. Igualmente te rogamos que seamos capaces de verte a Ti presente en los pobre de la Tierra, para que un día, 
al final del camino oigamos de tus labios: "Ven bendito de mi Padre 
porque estuve desnudo y me vestiste".

Te suplico Señor me concedas la gracia que te pido
(pídase la gracia). Te lo pedimos a Ti que vives y Reinas por los siglos 
de los siglos. Amén.

Oración del Papa Francisco

Oración ante el coronavirus

Oh María, tú resplandeces siempre en nuestro camino como signo de salvación y de esperanza.

Nosotros nos confiamos a Ti, Salud de los enfermos, que bajo la cruz estuviste asociada al dolor de Jesús, manteniendo firme tu fe.

Tú, Salvación de todos los pueblos, sabes de qué tenemos necesidad y estamos seguros que proveerás, para que, como en Caná de Galilea, pueda volver la alegría y la fiesta después de este momento de prueba.

Ayúdanos, Madre del Divino Amor, a conformarnos a la voluntad del Padre y a hacer lo que nos dirá Jesús, quien ha tomado sobre sí nuestros sufrimientos y ha cargado nuestros dolores para conducirnos, a través de la cruz, a la alegría de la resurrección.

Bajo tu protección buscamos refugio, Santa Madre de Dios. No desprecies nuestras súplicas que estamos en la prueba y libéranos de todo pecado, 
o Virgen gloriosa y bendita

Amén