Vocación y Misión: Mi sueño hecho realidad

 

   El viernes día 21 de marzo en la Casa de Hermandad de la Amargura desarrollábamos la siguiente Charla-coloquio del presente curso cofrade, llevando por título Vocación y Misión: Mi sueño hecho realidad.  

    Esta charla estuvo liderada brillantemente por la ponente Pepa Arroyo. Aunque natural de Granada lleva muchos años residiendo en nuestra ciudad de Jaén. Ha sido catequista y coordinadora misionera. Este pasado año además fue la pregonera del Cristo del Arroz.  

    La charla se componía principalmente de tres cuerpos:  

  En primer lugar, nos hizo una presentación sobre qué son las misiones, quiénes son los llamados misioneros y la aventura a la que se exponen.  

   Hecha esta presentación sobre dicha temática, continuó con la visualización de unas fotografías de su viaje misionero (Perú -Alto Amazonas-) y el relato de su experiencia cristiana en pos del prójimo.  

   En último lugar, se hizo una mesa redonda de preguntas, curiosidades, anécdotas... entre los asistentes y Arroyo.  

 

   A modo de síntesis podemos afirmar, tras esta ponencia, que la misión no es solamente la acción de aquellas personas que deciden abandonarlo todo para irse a un país lejano y asistir a los necesitados. La misión cristiana, como bien lo dijo Cristo, es amar al prójimo; principalmente al más necesitado.

   No hemos de confundir "necesitado" con "pobreza económica". Hay muchos tipos de necesitados y de pobres: marginados, solitarios, incomprendidos, faltos de fe, ...

   La misión del cristiano puede hallarse en el familiar más querido como en el desconocido a miles de kilómetros; en el buen amigo como en aquél que te hizo (o hace a diario) daño conscientemente.

   La misión del cristiano es amar: no importa el dónde, el cuándo, el cómo ni el porqué... Solamente es amar.  

 

   Desde la Junta de Gobierno de esta Hermandad, queremos agradecer enormemente a Pepa Arroyo que quisiera compartir con nosotros sus experiencias. Gracias por su simpatía, su elegancia relatando, su espíritu risueño, su interés por nosotros, y sobre todo, por seguir evangelizando.